La Muerte en el Contexto Judío - Intelecto Hebreo

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16/12/2014
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La Muerte en el Contexto Judío

Colección y Consulta

Por: Ana Portnoy de Berner
Monterrey, N.L.

El concepto judío de la muerte tiene hondas raíces muy ligadas con las culturas babilónica, ugarítica y cananea. La palabra hebrea para designarla es mavet, de la raíz mwt. Para los cananeos, Mot era el dios del bajo mundo y detalles de su mito se encuentran en la literatura ugarítica. Mot representa el invierno, en un mito similar al de Perséfone y Hades. En la Biblia hay evidencias de este mito, con la adecuación de que es una fuerza destructiva distinta a D-os, con sus propios mensajeros que son la guerra, la enfermedad y las plagas. La muerte ataca inesperadamente, desde infantes y mujeres solas hasta los jóvenes en las plazas y calles.

En la Biblia hay dos razones para la muerte del hombre, la primera es aquella que recuerda al ser humano que fue hecho con polvo de la tierra y en polvo se convertirá; la segunda nos habla del pecado por el cual el hombre fue expulsado del paraíso lo que le impidió comer del fruto del árbol de la vida y por ello perdió la vida eterna. La sentencia de muerte la tenemos en Génesis 3:19 “Con el sudor de tu frente obtendrás el pan para comer hasta que retornes a la tierra, de donde fuiste creado. Polvo eres y en polvo te convertirás”. En la Biblia también tenemos referencias de que el hombre, al momento de ser depositado en la tierra, entra en la región de los muertos. A esta región se le dan distintas denominaciones (She’ol, ‘erez, kever, ‘afar, bor, Shahat, ‘avadon), se localiza en las profundidades de la tierra y ahí habitan todos los muertos, aún aquellos que no fueron sepultados. Después de la muerte su contacto con la divinidad es menor, aunque su suerte depende de las atenciones que le tengan los vivos, si su cuerpo descansa en un sepulcro y si son recordados. En la Biblia se concede mucha importancia si el cuerpo es colocado en una tumba, especialmente familiar (recordemos a Abraham y la cueva de Majpelá). Por otro lado, no enterrar a un muerto es un serio castigo.

 
 

El cuidado hacia los muertos también se relaciona con el bienestar que tendrán sus deudos y puede influir en su suerte futura.
La Biblia prohibió los sacrificios que otras culturas hacían a sus muertos, las ofrendas alimenticias, la consulta a los espíritus para conocer el futuro (de ahí el castigo que el espíritu de Samuel impuso al rey Saúl cuando éste consultó a la pitonisa de Edom) y el llevarles ofrendas a sus tumbas.

En el libro de Eclesiastés se recalca la importancia de vivir y disfrutar este mundo, pues la muerte es inevitable. En la Biblia sólo hay dos excepciones a esta mortalidad, una de ellas Elías que ascendió al cielo en una carroza de fuego y la otra el profeta Enoch. Únicamente en Daniel hay una mención a la resurrección (Daniel 12:2). Nuevamente citando a Eclesiastés tenemos el consuelo que si bien el cuerpo desciende a la tierra, el espíritu del hombre vuelve a D-os, quien fue su dador.

La muerte fue considerada como un momento supremo de transformación, el paso de la vida en este mundo al más allá. De acuerdo a una imagen de la Misna, esta vida es un corredor antes del mundo por venir y el deceso es el paso a través del portal que separa a los dos mundos, conduciendo a uno de bondad total.

El agonizante abandona este mundo con un grito que reverbera por todos los rincones de la tierra para pasar a otra existencia cuya esencia aún no ha sido establecida plenamente por los MaesLa muerte sirve como una purificación de los pecados cometidos. Nacimiento y muerte se relapues así como el hombre nace con un grito, lágrimas y suspiros, así muere. Nace con sus puños cerrados como si dijera "todo el mundo me pertenece" y muere con las manos abiertas, como diciendo "no he heredado nada de este mundo".

Los rabinos consideran que existen 903 formas de muerte, la más severa por asma, la más suave por el beso de la muerte (morir en el sueño). La forma como el hombre muere y en qué fecha es su fallecimiento pueden ser señales de buena o mala suerte. Así, si muere entre risas o en la víspera del Sábado es una buena señal.

Una descripción del proceso de muerte relata que cuando el agonizante ve el ángel de la muerte, totalmente cubierto y con la mirada fija en el enfermo éste abre su boca por el terror y el ángel deja caer una gota de hiel que obliga al hombre a exhalar su último suspiro y que su cuerpo empiece a descomponerse. En este momento el hombre justo tiene una visión de la Presencia Divina.

Para algunos estudiosos, la muerte es provocada por los pecados, aún Moisés y Aarón fueron pecadores y por ello murieron. Para otros, la muerte es parte de un proceso natural desde la creación misma. La muerte es parte de un orden natural para hacer lugar a una nueva creación. Su naturalidad se ve en el hecho que el ángel de la muerte fue creado el primer día, aún antes que cualquier animal, siendo considerada como la cosa más poderosa en el mundo. La Mishna re"aquellos que nacen necesariamente van a morir… así fue creado el hombre, nació, vivió y por lo tanto morirá". De acuerdo con esta versión, el pecado acelera la muerte pero no la causa. Una vida sin pecados puede ser prolongada más allá de lo que es el promedio de cada generación.

La tradición judía recalca el respeto al agonizante y a los muertos y la deferencia que se tiene que dar a sus últimos deseos. El testamento oral de un agonizante tiene la misma validez que un documento escrito. Se puede trasgredir el reposo del sábado para calmar las molestias del enfermo, aunque su muerte ya esté cercana. Un agonizante no debe de estar solo y es una gran acción moral estar presente cuando el alma abanel cuerpo. Generalmente se enciende una vela en la presencia del moribundo y se le debe ayudar a que confiese sus pecados, para que, si no logra recuperarse, pueda asegurar para sí una porción del mundo por venir. La fórmula ritual de confesión es la siguiente: "Que mi muerte sea una expiación" y puede decirse aún en Sábado o en días sagrados, pero nunca enfrente de mujeres y niños que puedan impresionarse y que esto sólo sirva para mortificar más al enfermo. Una forma breve de confesión es esta: "Dejo en Tí, o Señor mi D-os, D-os de mis padres, que tanto mi restacomo mi muerte están en Tus manos. Qué sea Tu deseo enviarme un restablecimiento pleno. Pero si mi muerte ha sido totalmente depor Tí, la aceptaré con amor y en Tus manos. Qué sea mi muerte expiación para mis pecados, inquietudes y transgresiones de las que he sido culpable". La confesión debe terminar con el Shma Israel (Oye Israel, D-os, nuestro Señor es Uno). La muerte ocurre cuando cesa la respiraón, no hay pulso y tampoco latidos, cuando los reflejos corneales han cesado. Los presentes reci"Bendito sea el verdadero Juez" y el cuerpo debe permanecer sin ser tocado ocho minutos. En estos momentos se coloca una pluma arriba de los labios y los presentes observan cuidadosamente el menor movimiento. Cuando finalmente se esla muerte, los ojos y boca son delicadacerrados por el hijo mayor o por el familiar más cercano. Los brazos y manos se colocan a lo largo del cuerpo y la mandíbula inferior es cerrada y sujetada antes de que se presente el rigor mortis. Se coloca el cuerpo en el piso, con los pies hacia la puerta y se le cubre con una sábana. Se pone una vela encendida cerca de la cabeza y se cubren todos los espejos de la casa.

Se tira toda agua cercana al cuerpo, lo que es una manera de anunciar la muerte sin tener que articular las malas noticias. No se debe reaninguna de estas acciones cuando el hombre aún tiene el mínimo hálito de vida, aunque su muerte sea inminente. No se debe dejar al cadáver solo, se le debe acompañar constantemente hasta que se lleve a cabo el funeral. Esta costumbre es antiquísima y se estableció para evitar que los malos espíritus se acerquen y proteger al cuerpo de roedores y de la rapiña que pudiera sufrir.

Es una señal de respeto para el muerto que no debe ser dejado sin defensa y sin atención.
En Túnez y otras comunidades persiste la costumbre de colocar un pedazo de pan o un clavo encima del cuerpo inmediatamente después del deceso. En Yemen se quitan las Mezuzot y libros sagrados del cuerpo del agónico que está siendo víctima de dolores terribles, para acelerar la presencia del ángel de la muerte.

Algunas veces se toca el cuerno ritual (shofar) y se viste al muerto con sus mejores ropas (a la mujer con su vestido de novia) pues "va al encon el Mesías". Se esparce agua de rosas y se le colocan hojas fragantes. En Salónica se coloca al muerto en el ataúd y sus hijos le piden formalmente perdón y besan su mano. Si el muerto es un rabino, toda la comunidad hace lo mismo.




 
 
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